Servicio de rehabilitación energética mejorando el aislamiento y la eficiencia de tu casa. Ahorra en tus facturas, aumenta el valor de tu propiedad y disfruta de un entorno más confortable. Confía en nuestra calidad y profesionalismo para transformar tu vivienda.
La rehabilitación energética transforma tu vivienda en un espacio más eficiente y confortable. Al mejorar el aislamiento y renovar instalaciones, reduces hasta un 50% tus facturas de energía, manteniendo una temperatura ideal todo el año. Además, contribuyes a cuidar el medio ambiente al disminuir las emisiones de CO₂.
Este tipo de reformas también incrementa el valor de tu propiedad y aprovecha las ayudas y subvenciones disponibles, cubriendo gran parte de los costes.
Si buscas un hogar más cómodo y sostenible, nuestro servicio de rehabilitación energética es la solución perfecta para ahorrar dinero y mejorar tu calidad de vida.
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El primer paso es evaluar el estado actual de tu vivienda y detectar las áreas que necesitan mejoras.
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En base a los resultados de la auditoría, se planifica las intervenciones necesarias, se define un presupuesto y tiempos de ejecución.
Transparencia y profesionalidad
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Investigamos las ayudas disponibles y solicitamos las subvenciones. Nosotros gestionamos todo el proceso.
Te ayudamos en el proceso
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Realizamos las obras con profesionales cualificados que garantizan la calidad y el cumplimiento de las normativas.
Donde Necesitas la Rehabilitación Energética
Los beneficios de la rehabilitación energética son adaptar nuestras viviendas, edificios y locales comerciales a los estándares actuales de eficiencia energética, no solo reduciendo su consumo de energía y mejorando el confort, sino también contribuyendo a reducir la huella de carbono y a cumplir con los objetivos medioambientales establecidos por la Unión Europea. No se trata solo de una cuestión económica, sino también de confort y salud.
Uno de los principales beneficios de la rehabilitación energética es la disminución de la cantidad de energía que tu hogar necesita para mantenerse confortable. Esto se traduce directamente en una reducción de las facturas de electricidad y gas. Aislar adecuadamente la fachada o instalar ventanas de doble acristalamiento, por ejemplo, son intervenciones que pueden reducir considerablemente la pérdida de calor.
El confort térmico de una vivienda depende de cómo mantiene la temperatura interior estable durante todo el año. En muchos hogares antiguos, la falta de aislamiento adecuado en las fachadas y cubiertas provoca que en invierno se pierda calor y en verano la temperatura interior aumente rápidamente. La rehabilitación energética te ayuda a crear un entorno interior más agradable, sin corrientes de aire ni zonas frías, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes.
Los edificios son responsables de alrededor del 40% del consumo energético total en Europa y generan el 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Realizar una rehabilitación energética no solo te beneficia económicamente, sino que también es una forma de contribuir a un futuro más sostenible. Al reducir la demanda energética de tu vivienda, también disminuyes su impacto ambiental.
Actualmente, existen diversos programas de ayudas para financiar proyectos de rehabilitación energética.
El programa PRE 5000 ofrece subvenciones a fondo perdido para actuaciones que mejoren la eficiencia energética en municipios de menos de 5,000 habitantes.
En zonas urbanas, se están impulsando ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que pueden cubrir hasta el 40% del costo de la reforma.
Solicitar estas ayudas puede parecer complicado, pero nosotros te acompañamos en todo el proceso. Desde la realización de la auditoría energética hasta la presentación de la solicitud. Antes de comenzar cualquier obra, debes de informarte bien de las ayudas disponibles y cuentes con un asesor que te guíe en este proceso.
La certificación energética evalúa la eficiencia energética y la clasifica en una escala de A (muy eficiente) a G (poco eficiente). Esta certificación es obligatoria para la venta o alquiler de viviendas, y una buena calificación no solo mejora la valoración de la propiedad, sino que también puede ser un factor decisivo para muchos compradores o inquilinos.
Para obtener el certificado, un técnico cualificado debe realizar una auditoría energética de la vivienda. Esto implica evaluar su consumo energético y proponer medidas de mejora.
Una vivienda con calificación A o B es altamente eficiente y consume muy poca energía, mientras que una vivienda con calificación E, F o G consume mucho más de lo necesario.
Existen diversas intervenciones que permiten optimizar el consumo y mejorar la eficiencia de una vivienda. Estas acciones se adaptan a las necesidades de cada inmueble, y van desde mejorar el aislamiento hasta instalar sistemas de energía renovable. Estos son alguno de los principales tipos de intervenciones que garantizan un mayor ahorro energético y un confort superior en tu hogar.
La envolvente térmica de un edificio (compuesta por fachadas, cubiertas y ventanas) es clave para reducir el consumo de energía. La mayoría de los edificios antiguos tienen problemas de aislamiento que resultan en un consumo excesivo.
Mejorar esta envolvente es una de las intervenciones más efectivas. Por ejemplo, rehabilitar la fachada mediante el uso de sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) o instalar ventanas con rotura de puente térmico reduce significativamente las pérdidas de calor.
Incorporar energías renovables en tu hogar es otra forma de mejorar su eficiencia energética. La instalación de paneles solares fotovoltaicos, por ejemplo, permite generar electricidad limpia y gratuita, reduciendo aún más la factura de la luz. Instalando sistemas de energía solar puedes cubrir hasta el 70% de tu demanda eléctrica anual.
Actualizar equipos obsoletos de calefacción y agua caliente es una de las intervenciones que más impacto tiene en la mejora del consumo energético. Sustituir una caldera antigua por una de condensación o instalar bombas de calor son acciones que no solo aumentan la eficiencia, sino que también mejoran el confort. En algunos casos la renovación de estos sistemas reduce el consumo hasta un 30%, además de ofrecer un control más preciso de la temperatura en cada estancia.
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